Posteado por: Julio J. | 14 febrero 2010

Plantas o personas?

La posibilidad de comunicarse con personas en estado vegetativo, a través de algunas nuevas técnicas recientemente descubiertas, es sin duda un descubrimiento clave  en el sector. No en vano, una de las más importantes revistas médicas, el New England Journal of Medicine, ha dedicado su último editorial a dicho descubrimiento y ha puesto gratuitamente el artículo completo en su página web, para facilitar su difusión en todo el mundo.

A pesar de los avances científicos, los tópicos y las inercias ideológicas se resisten a morir. A raíz del caso del joven belga en estado vegetativo que ha respondido de acuerdo con la propia actividad cerebral a las preguntas de los médicos –que demuestra que estas personas no son en absoluto vegetales-, el periódico italiano Il Sole 24 Ore ha escrito: “Han dado voz a una planta”.

Hablar de estas personas como de vegetales, además de ofensivo para ellos y sus familias, es absolutamente inapropiado.  La expresión “estado vegetativo” significa simplemente que en estas personas continúa funcionando el sistema neurovegetativo, que permite la respiración, la actividad cardíaca y la circulación.  El primer estudio científico serio al respecto se publicó en 2006 en la revista Science por Adrian Owen. Lo han seguido otros estudios sobre la evidencia de la actividad cerebral de las personas en estado vegetativo, demostrando que no nos encontramos ante el limbo de la muerte y la vida, sino en una dramática condición de la que sabemos infelizmente muy poco, y que se refiere a personas profundamente  limitadas pero vivas.

Los enfermeros, médicos y familiares que conviven con estas personas lo expresan diariamente: la expresión del rostro cambia, se intuye el malestar o la serenidad, y la sonrisa no es el fruto solamente de contracciones musculares involuntarias.  Las respuestas varían, si su causa es mecánica o producto de una relación con una persona querida o conocida.

Que las personas en estado vegetativo no tengan conciencia de sí, por otra parte, es imposible de determinar con certeza, ya que no existen aún modos científicos de medir la conciencia, como podemos hacer en cambio con otros parámetros fisiológicos, que indican estados patológicos, como por ejemplo el colesterol o la temperatura.

Curiosamente, estos estudios se han hecho públicos en los días próximos al primer aniversario de la muerte de Eluana Englaro. Sin su dramática experiencia seguramente el gran público no prestaría tanta atención hacia un debate especializado. Quién sabe qué habrían revelado dichos análisis si entre los pacientes examinados hubiese estado también ella…

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