Posteado por: Julio J. | 9 noviembre 2009

¿Respeto a la libertad religiosa?

crocefisso02g

Una de las noticias más sorprendentes de la semana que acaba de concluir ha sido la sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo, prohibiendo la presencia de los crucifijos en las aulas de las escuelas italianas. Una ciudadana italiana de origen finlandés, Soile Lautsi, había presentado ante los tribunales en el año 2002 un recurso para que el centro educativo donde estudiaban sus hijos, cerca de Padua, retirara la simbología religiosa cristiana de sus paredes.

Después de una larga e infructuosa batalla legal en los triubunales italianos, la señora Lautsi decidió recurrir a la Unión Europea, y ésta vez su reclamación ha sido atendida. La sentencia de Estrasburgo declara que ¨la exhibición de crucifijos en los espacios públicos es una violación de los derechos fundamentales y de la libertad religiosa de los ciudadanos, y condiciona la educación de los estudiantes, que lo pueden interpretar como un símbolo de la religión oficial¨. Ahora el estado italiano debe pagar 5000 euros a Lautsi por ¨daños morales¨, y aplicar la decisión europea de retirar de todas las clases el crucifijo, idea con la que el gobierno italiano y gran parte de la ciudadanía no está de acuerdo.

fotonoticia_20091103131551_800

Como es lógico, la noticia ha saltado al círculo mediático de toda Europa, llegando también a nuestro ruedo patrio. Y movidos por nuestro proverbial complejo de inferioridad y sentimiento de ¨llegar tarde¨, en lo que a asuntos de modernización se refiere, un sector de la clase política española ha visto en la sentencia de Estrasburgo la enésima oportunidad para plantear la batalla de la laicidad en las instituciones públicas.

No se trata de una batalla nueva; como sabemos, en los últimos meses los ciudadamos han asistido a diversas manifestaciones semejantes, como la ocurrida en un colegio público de Valladolid, o la propuesta, en Cataluña, de cambiar la denominación de las vacaciones de Navidad y Semana Santa para no herir sensibilidades. La presencia de los símbolos religiosos es, para ciertos sectores del mundo cultural y político español, la máxima expresión de este concubinato entre Iglesia y Estado que se arrastraría en España desde hace siglos. La experiencia de la Guerra Civil y la dictadura franquista han creado en buena parte del inconsciente colectivo la idea de que la Iglesia católica está vinculada al poder político, tiene una ideología reaccionaria, es intolerante, no respeta a las minorías e impone a todos su credo. Y por tanto, para todo aquél que quiera considerarse ¨progresista¨, el anticlericalismo y el laicismo se convierten en parte indispensable del propio código genético.

Apenas un día después de hacerse pública la sentencia europea, el grupo ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) ha enviado al Congreso de los Diputados la propuesta para que el Gobierno lleve a cabo “las modificaciones oportunas para impulsar y garantizar” la retirada de los crucifijos de las escuelas públicas y para que establezca “los mecanismos adecuados para que los padres y madres puedan reclamar de manera efectiva la retirada inmediata de la simbología religiosa de los centros educativos públicos”.

Según el partido independentista catalán, rápidamente secundado por los comunistas de IU (Izquierda Unida), el Gobierno español ¨debe exigir a las autonomías que garanticen la plena laicidad y la neutralidad religiosa¨. El dirigente republicano Joan Tardà, para el que la sentencia es ¨muy positiva¨, mostró su esperanza de que ¨cunda el ejemplo¨. A raíz de la sentencia de Estrasburgo, IU ha solicitado al ministro de Educación, Ángel Gabilondo (ex-religioso de la Congregación del Sagrado Corazón), que la retirada de todos los símbolos religiosos (y de la enseñanza de la religión) de los centros escolares forme parte del Pacto Educativo que previsiblemente se firmará el próximo año. Asimismo, ERC ha sido particularmente activo en la batalla para la reprobación del Papa en el Congreso de los Diputados, por sus palabras sobre el preservativo en África y en la lucha por la facilitación de los trámites para la apostasía. Como si en Cataluña no hubiese problemas más importantes…

c617x280_crucifijo

No termina ahí la cruzada de ERC e IU contra todo lo que huela a cristiano: ya al inicio de la última legislatura, plantearon una polémica por el hecho de que los ministros y el presidente juren su cargo ante una Biblia y un crucifijo, alegando que ¨no es comprensible ni justificable en un Estado aconfesional”. Ambos partidos solicitaron entonces al Gobierno la elaboración de un ¨protocolo aconfesional¨ para este tipo de actos.

Otro importante caballo de batalla del frente laicista español es la revisión del Concordato entre España y la Santa Sede, que, a su juicio, ¨blinda¨ los ¨privilegios¨ del catolicismo, como el trato diferencial de la Iglesia frente a las demás confesiones. Para Joan Herrera, de ICV (Iniciativa per Catalunya/Els Verds), se trata de unos acuerdos caducos e ilegítimos, firmados en 1953 entre Franco y el Vaticano -lo cual no es cierto, pues datan de 1979-. “La financiación del clero y de la Confrencia Episcopal, la enseñanza de la religión en la escuela, un régimen abusivo de conciertos con la enseñanza privada, un régimen fiscal más que favorable y un protocolo institucional que la convierte sin fundamento jurídico en religión oficial” son, a su juicio, algunos estos privilegios que la formación de izquierdas exige denunciar y revisar.

laicismo_espera_turno

En el PSOE, partido al que pertenece José Luis Rodríguez Zapatero, el ambiente que se respira no es muy diferente. Durante su 37º Congreso Federal, el diputado José Antonio Pérez Tapias reclamaba la denuncia de los citados acuerdos para, entre otras cosas, hacer que el artículo 16 de la Constitución -que ordena a los poderes públicos que mantengan “relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”- pueda anularse. ¨Frente a los 153 millones de euros que el Gobierno ingresó en 2008 a los obispos, los musulmanes, judíos y protestantes se repartieron apenas tres millones de euros¨, protesta el diputado socialista.

También socialista es Victorino Mayoral, diputado por Cáceres y presidente de la fundación Cives, uno de los más activos promotores de la laicización de las instituciones españolas. Es uno de los principales ideólogos de la nueva ¨Ley de Libertad Religiosa¨, cuyo anteproyecto de ley pasará el primer trámite del Consejo de Ministros a primeros de 2010 y sustituirá a la vigente, de 1980. Entre sus iniciativas se encuentra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y su fundación recibe fondos gubernamentales para la formación de los profesores que la imparten.

Recientemiente, el periódico El País (junto con el diario Público, uno de los mayores defensores mediáticos de las políticas sociales y culturales del gobierno) publicaba un artículo titulado ¨Llegó la hora de la laicidad¨, enumerando las propuestas que recogerá la nueva ley de libertad religiosa. No es el único apoyo del diario, conocido por su obsesión anticlerical, hacia algunas de las nuevas políticas impulsadas por el gobierno y sus aliados de extrema-izquierda: en un editorial del 24 de agosto, afirmaba que ¨los acuerdos con la Santa Sede de 1979 son los que han ofrecido hasta ahora una base jurídica a las posiciones confesionales. Desde la entrada en vigor de la ley, y gracias a esos acuerdos, el modelo de relaciones ha estado escorado de manera ostensible, y a veces jactanciosa, a favor de la Iglesia católica, hasta consolidarla en una situación de privilegio que no se justifica dada la presencia de otros credos¨. Y en otro artículo del 24 de enero de 2008, hacía un repaso completo de las asignaturas pendientes de la laicidad en España, animando a Zapatero a emprender las reformas necesarias para erradicar la influencia que aún conservaría la Iglesia en la sociedad.

zapatero-crucifijo

¿Cuál es la razón de la visceralidad en ciertos ambientes políticos y culturales españoles contra los símbolos cristianos y la dimensión pública de la fe? ¿Se trata de la lucha legítima por la separación entre las cosas de Dios y las del César, o de la revancha, largamente esperada por la izquierda, por la hegemonía cultural y social de la Iglesia durante siglos? ¿Hay detrás de estas iniciativas un proyecto para redefinir la cultura y erradicar la religión del espacio público, o se trata de medidas esporádicas? ¿Respetan estas propuestas el sentir mayoritario de los ciudadanos? ¿Realmente atacan y ofenden los símbolos religiosos a los creyentes de otras confesiones y a las personas que no tienen ninguna religión? ¿Debe desaparecer por ofensiva y políticamente incorrecta la cruz de la bandera suiza, finlandesa, británica,de los escudos, las monedas, los monumentos artísticos y arquitectónicos que pueblan la geografía europea?

Juan Manuel de Prada, uno de los pocos intelectuales católicos de España, ha levantado su voz para defender el significado social y cultural (no sólo religioso) del crucifijo, justificando su presencia en la escuela. La sensatez de sus argumentos en los dos artículos que ha escrito al respecto (aquí y aquí) contrasta con el dogmatismo y la ausencia de razones de los que, a toda costa, quieren limpiar el espacio público de los ¨virus religiosos¨ que lo contaminan.

Desgraciadamente, un sector de nuestra clase política demuestra con sus propuestas su ignorancia histórica, su analfabetismo cultural, su sectarismo ideológico, su pobreza política y su alejamiento de los verdaderos problemas que afligen a la sociedad española, que, recordemos, sufre un 19,5% de paro. ¿Para cuándo una ley que retire los políticos mediocres del espacio público?

Posteado por: Julio J. | 1 noviembre 2009

Sobre las debilidades humanas: el caso Marrazzo.

Esta semana, la noticia central en los medios de comunicación italianos ha sido la dimisón del presidente de la región del Lazio, Piero Marazzo. Al parecer, el presidente Marrazzo, perteneciente al PD (Partido Democrático, de centro-izquierda), fue sorprendido por unos policías a inicios de verano en un apartamento practicando el sexo con una transexual brasileña llamada Natalie. Dichos policías grabaron la escena en video, y chantajearon posteriormente al político, pidiéndole 100.000 € para no difundir las filmaciones. Al mismo tiempo, en el apartamento se descubrieron ciertas cantidades de cocaína y grandes sumas de dinero.

El chantaje de los policías fue ocasionalmente descubierto por los mandos superiores de los Carabinieri al interceptar algunas llamadas telefónicas, mientras investigaban otro asunto relacionado con la mafia. El video del escándalo fue ofrecido a varias revistas, agencias de noticias y cadenas televisivas, y llegó a mediados de octubre en manos de Berlusconi, que telefoneó a Marazzo para advertirle de la existencia de esas pruebas que podrían ser usadas en su contra. Demasiado tarde.

A continuación, los acontecimientos se desencadenaron con rapidez: los policías fueron detenidos y salió a la luz pública lo que ya dificilmente se podía mantener en secreto. El caso saltó a los medios de comunicación, Marazzo dimitió, sumido en una fuerte crisis nerviosa, recluyéndose en un monasterio, y la investigación continúa: nuevos testimonios y nuevos datos que complican cada vez más una historia ya de por sí poco clara.

re223x3tX_20091023

No quiero hacer un juicio del comportamiento de Piero Marazzo, sino solamente traer, al hilo de este escabroso asunto, dos reflexiones de naturaleza ética:

Los límites entre lo público y lo privado: no se trata de una pregunta nueva para aquellos que se ocupan de la cosa pública. ¿Debe el gobernante tener un comportamiento ejemplar en la esfera privada, o ésta no interfiere en su servicio público? ¿Tiene derecho la prensa a airear las debilidades personales de un político? El dinero para pagar los servicios del transexual o para pagar el chantaje de los carabinieri ¿salía de los fondos públicos o del bolsillo de Marazzo? ¿Se ausentó de su trabajo en el horario laboral para frecuentar el apartamento de Natalie en via Gradoli 96? Y lo que es más grave aún, ¿tienen derecho los ciudadanos italianos a ser distraídos con los asuntos de la bragueta de sus políticos -primero Berlusconi, ahora Marazzo, se habla ya de un caso semejante de otro importante político-, mientras el debate real sobre los problemas concretos pasa a un segundo plano?

01natalie_marrazzo

La regeneración personal y política: una vez que los hechos en los que el presidente estaba envuelto salen a la luz pública, éste entona un ‘mea culpa’ que parece sincero: “estos hechos son fruto de una debilidad personal en mi vida privada“. Su médico le ha diagnosticado un episodio agudo de estrés psicofísico y le ha recomendado 30 días de reposo. Marazzo ha decidido refugiarse en el monasterio de Subiaco “para reflexionar sobre mi vida, para salir de esta situación y reencontrarme conmigo mismo”. Antes ha dimitido, asegurando que “mis condiciones personales de sufrimiento extremo no me capacitan para permanecer al frente de la región del Lazio ni para servir a los ciudadanos“.

No creo que la elección de un monasterio sea casual, aunque ciertamente se trata del mejor lugar para escapar de los objetivos periodisticos. Las decisiones de Marazzo ¿son una equivocación o son un pecado? ¿Se redimen y expían con un simple reconocimiento público y una reparación del mal hecho, o suponen más bien un proceso de cambio interior que el hombre, con sus únicas fuerzas, es incapaz de conseguir?

Por otra parte, es inconcebible que un político en España, después de un escándalo del género, dimita, pero es más inconcebible aún que, siendo de la izquierda como Marazzo o de la derecha, se retire a un monasterio para buscar la paz y la reconciliación consigo mismo.

preghiera2hj7

En este caso, Marazzo a mi juicio es una víctima -no inocente, pero víctima al fin y al cabo- de una red que en parte él mismo había contribuido a tejer con la poca claridad que rodeaba su vida privada. La prensa y la ávida curiosidad de los ciudadanos no tienen derecho a masacrar a una persona exponiendo sus debilidades más sórdidas a la luz pública y arruinando su carrera política de un modo irremediable.

Hace falta una regeneración política, de esto no cabe duda. Quizá quien mejor lo haya intuido ha sido el propio Marazzo, recluyéndose tras los muros del monasterio de Subíaco.

 

 

 

Posteado por: Julio J. | 26 octubre 2009

Roma y Canterbury, ¿más cerca?

El 20 de octubre, a través de una conferencia de prensa simultánea en Londres y Roma, se hizo público el anuncio de que el Vaticano prepara una Constitución Apostólica para regular el retorno a la comunión con el Papa de todos los anglicanos descontentos con la deriva “liberal” de la Iglesia de Inglaterra.

Hasta ahora, las conversiones han sido individuales y estudiadas caso por caso; en esta ocasión, se trata de una conversión en masa de enteras diócesis y parroquias, que alcanzaría, según algunos datos, “unas 500.000 personas” de todo el mundo, incluidos sus respectivos sacerdotes -unos 1.000, según The Times– y unos “30 o 40 obispos” de 16 iglesias hermanas dispersas por todo el mundo y agrupados en la “Traditional Anglican Communion”, guiada actualmente por el obispo australiano John Hepworth, que reúne a los anglicanos más tradicionalistas que no aceptan la ordenación de las mujeres, el matrimonio gay y la ordenación de gays como sacerdotes y obispos.

En Estados Unidos, donde ya se habían producido numerosas solicitudes de ingreso en la iglesia católica (unos 80 sacerdotes anglicanos, con sus mujeres e hijos, desde 1980),  estaba vigente una “Pastoral Provision” aprobada por Juan Pablo II. El caso más sonado fue tal vez el del obispo anglicano Jeffrey Stevenson, acogido a la comunión con Pedro en una ceremonia en la basílica de santa María la Mayor. Stevenson, de 57 años, casado y con tres hijos, fue ordenado sacerdote e incardinado en la diócesis de Santa Fe, donde enseña Patrología en el seminario. El único caso hasta ahora de conversión en masa se dió en 1975, cuando la diócesis anglicana de Amristar, en el Punjab indio, ingresó en la iglesia católica.

Bishop_216668a

Como anuncia Sandro Magister en su blog “Settimo cielo”, citando al hermano Lewis Berry, del Oratorio de Birminghan, la idea de una unificación entre los sectores más fervientes de la comunión anglicana y la iglesia de Roma no es nueva. Ya el cardenal Newman, en 1876, ideó un plan para crear una especie de iglesia anglicana “uniata”, semejante a las iglesia orientales unidas a Pedro, contando para ello con el apoyo del entonces arzobispo de Westminster, el cardenal Manning. Pero los tiempos no estaban maduros y la idea fue rápidamente olvidada. Sin embargo, la presión creciente del secularismo, que ha sumido en una profunda crisis a la iglesia nacida del cisma de Enrique VIII en 1534, ha llevado a un amplio sector de ésta a buscar refugio en la Iglesia de Roma, mucho más firme en la custodia de la Tradición.

Newman

Según el profesor de historia del cristianismo Cesare Alzati, de la universidad de Pisa, el retorno de ciertos sectores de la Iglesia de Inglaterra a la comunión con Roma representa un empobrecimiento para Canterbury. Es la consecuencia lógica del éxodo de la franja eclesial que mejor ha sabido “salvaguardar la tradición anglicana en sus aspectos más vitales y luminosos, que en los siglos pasados han sido irradiados en el mundo entero, hasta el punto de generar la Comunión Anglicana, y que en el siglo XX han contribuido en un modo decisivo a la tensión ecuménica entre los diversos componentes del mundo cristiano”. Aunque, según Luigi Accatoli, este paso, al mismo tiempo  “aligerará y aliviará al menos momentáneamente las tensiones internas que sacuden la iglesia anglicana”.

La forma prevista por Roma para regular toda esta situación es una “Constitución Apostólica”, que se haría pública en un plazo aproximado de dos semanas, y en la cual se encontrarían trabajando no sólo la Congregación para la Doctrina de la Fe sino también la del Clero, el Culto Divino y los Textos Legislativos. “En esta constitución apostólica -ha explicado el cardenal Levada- el Santo Padre ha introducido una estructura canónica que prevee, para esta reunión corporativa, la institución de ‘ordinariatos personales’ (obispos con competencia no territorial), que permitirán a los fieles ya anglicanos entrar en la plena comunión con la iglesia católica, conservando al mismo tiempo los elementos específicos del patrimonio espiritual y litúrgico anglicano, como por ejemplo la ordenación de clérigos anglicanos casados, como sacerdotes católicos. Por razones históricas y ecuménicas -continua el cardenal Levada- no se permite la ordenación de hombres casados como obispos. Por lo tanto, la constitución determina que el ordinario pueda ser o un sacerdote o un obispo no casado”.

levada

La Traditional Anglican Communion había solicitado oficialmente a Roma la plena comunión eclesial y sacramental en 2007. Un gesto “sin precedentes”, según el vaticanista Marco Tossati, del diario La Stampa, ya que se trataría de “la primera vez que toda una comunidad cristiana nacida después de la Reforma protestante solicita su readmisión en el tejido del catolicismo”. Según el mismo periodista, en octubre de 2008 la Congregación para la Doctrina de la Fe  se expresó favorablemente a su ingreso, considerando la posibilidad de crear una estructura canónica semejante al Opus Dei. La plena comunión podría visibilizarse, según el obispo John Hepworth, citado por Tossati, en la Pascua de 2010 y antes de la beatificación del más famoso converso del anglicanismo al catolicismo, Newman. Hepworth está radiante: “la generosidad del Santo Padre me conmueve. Su decisión supera nuestros sueños más atrevidos al plantear nuestra petición hace dos años”.

El arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, en la rueda de prensa conjunta con el primado anglicano, aseguró que “con esta propuesta la iglesia pretende responder a las legítimas aspiraciones de estos grupos anglicanos de una comunión plena y visible con el obispo de Roma, el sucesor de san Pedro. El anuncio de esta constitución pone fin a un período de incertezas para estos grupos que han alimentado las esperanzas de nuevas vías para abrazar la unidad con la iglesia católica”.

rowan-williams-001

Paolo Rodari, vaticanista del diario Il Foglio, señala en este gesto dos elementos significativos desde el punto de vista ecuménico, que revelaría la concepción ratzingeriana del diálogo entre las iglesias cristianas: “el ecumenismo según la iglesia católica no es tanto un camino paralelo de las iglesias y comunidades cristianas sin contaminaciones recíprocas, cuanto un recorrido hacia la unidad en el único rebaño de Cristo: un sólo rebaño bajo un sólo pastor.  Y en segundo lugar, es siempre más la fidelidad a la tradición lo que se busca al interior de las varias iglesias y comunidades cristianas. No en vano es la parte más conservadora y menos liberal del anglicanismo la que ha solicitado su ingreso en la iglesia católica”.

Andrea Tornielli añade: “esta decisión de Benedicto XVI supone un giro en las relaciones ecuménicas. Por primera vez no se trata de pasos individuales de fieles, sacerdotes u obispos, sino de la posibilidad de la incorporación de enteras comunidades de una iglesia cristiana hermana”. “Este gesto generoso de parte del papa es coherente con el diálogo ecuménico-puntualizó el cardenal Levada en la rueda de prensa- que busca la unidad de la Iglesia, en coordinación con los trabajos llevados a cabo con el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, presidido por el cardenal Walter Kasper”.

El mismo Tornielli, en un artículo del 21 de octubre, proporciona un interesante testimonio de un sacerdote anglicano casado, dispuesto a convertirse a la iglesia católica, el padre Ivan Aquilina, párroco en Seven Oaks, en el condado de Kent (Inglaterra): “Para quienes, como yo, tiene familia, habrá problemas económicos, de domicilio, de trabajo. Pero me siento comprometido en la unidad con el obispo de Roma y siempre deseé morir, quizá como laico, pero en unión con Pedro. Nuestra primera lealtad es hacia Cristo, no hacia la comunión anglicana. Jesús nos ha solicitado ser un sólo cuerpo, y la decisión del Santo Padre me parece la respuesta del Espíritu Santo a nuestras oraciones”.  El padre Ivan Aquilina ha sopesado bien los pros y los contras de su decisión: mientras que el sueldo de un sacerdote de la Iglesia de Inglaterra alcanza las 22.500 libras anuales (24.500 euros), los sacerdotes católicos ganan unas 8.000 (8.700 euros).

Sub Petrum

La iniciativa de Benedicto XVI no ha sido recibida con el mismo entusiasmo Roma que a orillas del Támesis: el primado Rowan Williams, en una carta enviada a todos los obispos de la comunión anglicana, asegura “no haber tenido noticias  de los planes del Vaticano hasta un momento muy avanzado”. Ruth Gledhill, en su blog “Articles of faith”, interpreta el evento en clave polémica: “Roma aparca sus tanques en el terreno de Rowan Williams”. A pesar de que el primado anglicano aseguró en la rueda de prensa que este hecho “no es un acto de proselitismo o una agresión de Roma ni afectará las relaciones ecuménicas entre ambas iglesias”, gran parte de los medios británicos han entendido que el gesto papal es un acto hostil de desestabilización cuyo objetivo es hacer que la Iglesia de Inglaterra, sumida en un profundo debate interno y al borde de la escisión, sea cada vez más irrelevante y débil.

rowan460X276

Para otros críticos, como informa el portal Religiondigital, esta oferta podría dañar el papel tradicional de la Iglesia de Inglaterra a la hora de unir a católicos y protestantes. “Parte del clero de la ‘iglesia alta’ -una rama del anglicanismo conocida por la práctica de rituales más elaborados en las misas- están alarmados porque su función histórica como unificadores de católicos y protestantes bajo una misma iglesia podría correr peligro”.

Posiblemente el punto que más comentarios ha suscitado en ambientes eclesiasticos y civiles sea el referente al estatuto de los sacerdotes anglicanos casados que se incorporen a la Iglesia Católica. El propio cardenal William J. Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, reconoció en la rueda de prensa que “para algunas personas será un problema. Muchos sacerdotes que han dejado el ministerio para poder casarse ahora se preguntarán por qué se aceptan ministros casados. Sin embargo, estas conversiones del anglicanismo son una cuestión distinta, y si se explican, las personas entenderán que se trata de una excepción”.

Married priest

Según el anuncio hecho por Levada, la iglesia católica considera inválida e ilícitas las ordenaciones de la iglesia de Inglaterra, por lo cual todos los ministros deberán ser nuevamente ordenados. Aquellos que  estén casados, no obstante, podrán conservar la mujer, según prevé la constitución apostólica aprobada por el papa, aunque no podrán acceder al episcopado, que estará reservado únicamente para los sacerdotes célibes. Para Marco Tossati, la presencia de sacerdotes católicos casados en el rito latino “plantea un problema de equivalencia hacia los sacerdotes que han tenido que solicitar la dispensa del celibato y han debido abandonar el ejercicio del ministerio para casarse”. “Muchos sacerdotes católicos que han dejado el ministerio para casarse ahora se preguntarán por qué se aceptan los ministros casados, y podrían, quizá no sin fundamento, solicitar también ellos una ‘Constitución’ que tenga en cuenta su situación”. Sin embargo, la presencia de sacerdotes no célibes no es una novedad en la iglesia católica: el Código de Derecho Canónico para las Iglesias Orientales, de 1982, prevé que los sacerdotes católicos melquitas, uniatas ucranianos y siríacos, por ejemplo, no estén ligados a la disciplina del celibato.

No acaban aquí los problemas. Según Damian Thompson, “citando buenas fuentes de Roma”, al interno de sendas iglesias han surgido significativos obstáculos a la iniciativa papal. “Tanto el palacio de Lambeth como el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos se oponían implacablemente al arreglo de Benedicto XVI para los anglicanos. El arzobispo Rowan Williams habría presionado a los ecumenistas del Vaticano para frenar la Constitución Apostólica, llegando incluso a covencer al cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo, de que no se trataba de una buena idea”.

Cuando, en septiembre de 2010, Benedicto XVI visite Inglaterra y beatifique al más famoso converso del anglicanismo, el cardenal Newman, las aguas estarán más calmadas. Y la historia dirá quién tenía razón. La Iglesia, fiel a su empeño ecuménico, no trabaja con la perspectiva de años sino de siglos.

Posteado por: Julio J. | 18 octubre 2009

¿Qué ha pasado en España el 17-O?

Si un extranjero consultase los periódicos españoles del 18 de octubre, es probable que reste confuso:  mientras algunos diarios dedican sus portadas en exclusiva, con grandes titulares y amplias fotos, a la manifestación por la vida y contra el aborto en Madrid, secundada por más de un millón de personas, otros en cambio recogen esta noticia en un muy discreto segundo plano.

El Mundo

El-País

¿Qué ha sucedido en España el 17-O? De acuerdo con dos datos ofrecidos por la organización, en la manifestación contra el aborto y a favor de la vida hubo “más de un millón y medio” de participantes, “en torno a a 1.200.000”, según la Comunidad de Madrid, “265.000”, según los cálculos del periódico El País, “250.000”, de acuerdo con los datos ofrecidos por la Policía Nacional y “55.000” según la agencia EFE. Difícil hacerse una idea aproximada de las dimensiones de la manifestación.

El núcleo de la noticia tampoco parece claro. ¿Se trata de una iniciativa ciudadana o de una nueva maniobra del PP para desgastar el ejecutivo socialista? Los periódicos de la izquierda, como el diario Público, destacan de un modo obsesivo la presencia “hipócrita” de algunos políticos del centro-derecha, entre otros José María Aznar. “El aborto sólo preocupa a la derecha -clamó hace unos días el secretario de organización de los socialistas, José Blancocuando gobierna la izquierda. ¿Por qué no derogaron la ley en sus ocho años de gobierno?”. Objección que parecen compartir algunos de los manifestantes, muy críticos con los políticos del Partido Popular, especialmente con su líder, mariano Rajoy, que se ha expresado públicamente partidario de la ley de aborto en su redacción de 1985.

Los medios pro-gubernamentales son incapaces de ver, o ignoran deliberadamente el gran mérito de esta manifestación, la más numerosa contra el aborto en la historia de la democracia española. Su organización ha corrido a cargo de 42 asociaciones y movimientos civiles, y la presencia oficial de partidos políticos u organizaciones religiosas estaba expresamente prohibido. Quiso ser, y así ha sido, una expresión de la vitalidad, los valores y la capacidad de organización de la sociedad civil.

La Razón

La chispa que ha encendido esta gran hoguera por la vida ha sido la reforma de la ley del aborto propuesta por Zapatero: una reforma que no aparecía en el programa electoral con el que el PSOE concurrió a las elecciones -y que por lo tanto no ha sido votada por los ciudadanos-, que no cuenta con el consenso social y que se basa en los más radicales postulados de la ideología de género, consagrando el aborto como un “derecho de la mujer”.

17-O.

Evidentemente, detrás de muchas de las organizaciones, a pesar de la aconfesionalidad de la marcha, había muchos católicos, y la movilización de las parroquias y movimientos apostólicos ha sido extraordinario. No sólo eso. También había grupos de izquierda, agnósticos y ateos entre los participantes. Como el caso del concejal socialista de la localidad sevillana de Paradas, que ha asegurado que entregará el carnet del partido el día que se apruebe la nueva ley del aborto y que animó -inútilmente- a todos los socialistas contrarios a esta ley a salir a la calle.

En las anteriores manifestaciones contra la ingeniería social del gobierno Zapatero, como la del matrimonio homosexual, el divorcio express o la investigación con células madre, la presencia de obispos y de políticos del Partido Popular fue la justificación fácil para que el gobierno despreciara las demandas ciudadanas. El mismo reflejo tuvo ayer la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, al valorar la protesta: “Son los mismos eslóganes de hace 25 años. El debate aborto sí/aborto no está superado”.

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído hace unos meses se preguntó indignada en un programa televisivo porqué una joven de 16 años puede “ponerse tetas” (en referencia a la operación de aumento de pecho) sin permiso paterno y no abortar; la misma que, en una entrevista a la cadena SER, aseguró que “un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano. Eso carece de toda base científica”.

Por mucho que se empeñen los polìticos en analizar la realidad desde las categorías de la lucha partidística y el beneficio electoral, la manifestación por la vida de Madrid reveló que la sociedad civil en España está viva y goza de buena salud. O al menos un “pequeño resto”, que es capaz de movilizarse contra una de las legislaciones abortistas más permisivas del mundo, que consagra el aborto no ya como un delito despenalizado en ciertos casos, sino como un derecho de la mujer, que podría abortar libremente hasta la 14º semana de gestación, o hasta la 22º, en caso malformación o riesgo físico y psicológico para la mujer. Una sociedad civil que no se conforma con una tasa de 112.000 abortos en 2007 (en los últimos 10 años, los abortos han aumentado un 126% en España, mientras que se reducen paulatinamente en toda Europa, y se teme que las cifras oficiales estén fuertemente reducidas). Una sociedad que rechaza los argumentos y falacias gubernamentales, que equiparan aborto con libertad y progreso, que acusan a las personas y movimientos provida de querer encarcelar a las mujeres que aborten, que dificultan la objección de conciencia del personal médico y que blindan el negocio de los empresarios abortistas.  Una sociedad que no se resigna a que las jóvenes de 16 años, que no pueden comprar tabaco o alcohol ni ir de excursión con el Instituto, puedan en cambio abortar sin el permiso ni la información a sus padres. Una sociedad, en fin, que no están de acuerdo a que, como asegura la ministra de Sanidad Trinidad Jiménez, el debate sobre el aborto sea en España un asunto cerrado.

Aborto=genocidio

No, el aborto no es un derecho. Es más bien una tragedia humana en la que la víctima no es sólo el bebé eliminado, sino principalmente la mujer, que carga con las secuelas psicológicas de su decisión por toda su vida. Ante un embarazo dificultoso, la sociedad y el Estado no ofrecen más ayuda o apoyo que la salida del aborto. En lugar de eliminar las dificultades e impedimentos que rodean a la mujer, se opta por eliminar la vida en gestación.

El aborto desaparecerá como ha desaparecido la escavitud“, aseguró Ignacio Arsuaga, presidente de la plataforma Hazte Oír, uno de los organizadores del evento. Una encuesta reciente revelaba que la mayoría de los españoles está en contra de la reforma de Zapatero, y consideran que, en caso de reformar la actual ley, debería ser en términos más restrictivos, para promover los nacimientos y las políticas familiares, en las cuales España es uno de los países más tacaños de Europa. España es, desde hace algunos años, el país de más baja tasa de fecundidad del mundo y con una población en la que, en 2050, los mayores de 65 años serán el 40% del total.

Para el ejecutivo socialista es más cómodo situar la polémica no en el plano de los valores sino del conflicto político. No se dan cuenta que la manifestación de ayer no era una cita del PP, ni de la Conferencia Episcopal. Eran los ciudadanos comunes, madrileños y españoles llegados de todas las ciudades del país, que piden que su voz sea escuchada y se recupere el consenso en un asunto tan delicado como es el derecho a la vida.

Miguel Navarro, un joven participante de la manifestación del 17 de octubre, aseguraba defender el derecho a la vida precisamente desde la ideología de izquierdas. Muchos manifestantes le miraban con sorpresa, pero él se justificaba: “Los que defienden la justicia tienen que defender la vida, ¿no? Es incongruente defender la justicia social y acabar con las vidas de los niños que están en los vientres de las madres“. Daniel Jiménez, ciudadano que se califica de “apolítico”, considera que su “no al aborto” se basa en el sentido común: “Esta ley es un tremendo atropello. No puede ser que lo que es un delito pase a ser un derecho“.

Lo progresista es defender la vida

Los editoriales de los más importantes periódicos españoles recogían este sentimiento popular. Así, el diario La Razón aseguraba que “todavía algunas voces socialistas definían el magnífico acontecimiento de Madrid como una cita de los grupos de ultraderecha, la Iglesia católica y el Partido Popular para hacer desfilar a la España negra por la capital. Lo que esconde el insulto y la difamación contra esa mayoría que disiente pacíficamente de la cultura de la muerte impulsada por la izquierda es la falta de argumentos para sostener una reforma aberrante en lo moral, inconstitucional en lo jurídico y fraudulenta en lo político, pues el PSOE no la incluyó en su programa electoral“.

Posiblemente tenga razón Juan José García Noblejas en su blog cuando equipara a los acontecimientos vividos el 17-O en Madrid con el movimiento por los derechos civiles que desembocaron en la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. La sociedad española debe despertar su conciencia, tal vez adormecida, para evitar el genocidio más grande que ha conocido nuestro país desde sus orígenes, el hecho de que a miles de niños cada año se les impida vivir ya desde el vientre de su madre.

Abortar es matar a un ser humano inocente

Texto de la nueva ley del aborto, llamada “Ley de Salud reproductiva y sexual“.

Posteado por: Julio J. | 13 octubre 2009

La batalla de los crucifijos

La batalla de los símbolos religiosos ha conocido en España su último episodio en las semanas anteriores. Después de la polémica en el colegio Macías Picavea de Valladolid, de noviembre de 2008, en la que un juez emitió una sentencia en la que obligaba a la retirada de los crucifijos de las aulas, esta vez el turno ha sido para la localidad de Baeza.

Como se ve en el video, el alcalde de Baena y senador por Córdoba Luis Moreno, del partido socialista, el mismo que el presidente Zapatero, rechaza la petición de los concejales comunistas de Izquierda Unida de retirar el crucifijo que preside las sesiones en el ayuntamiento. Según Izquierda Unida, acogiéndose al artículo 16 de la Constitución española, la presencia de crucifijos atenta contra las libertades y los derechos fundamentales de los ciudadanos. Para el grupo comunista, la aconfesionalidad del Estado pasa por la retirada de todos los símbolos y manifestaciones de la religión católica.

El alcalde recuerda el mismo artículo 16 de la Constitución, utilizado por IU en su propuesta. En él se señala que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española“. Pero según Luis Moreno su decisión se basa precisamente en ese respecto al que obliga la Constitución:

La inmensa mayoría de la sociedad española es cristiana. La inmensa mayoría de los baenenses se consideran cristianos. Basta con observarles cómo ustedes de IU corren debajo de los santos para portarlos en procesión o cómo corren detrás del obispo para besar su mano. Este crucifijo ni atenta contra la Constitución, ni mucho menos contra los derechos de los ciudadanos de Baena. Este Cristo estará aquí mientras yo sea alcalde.

Sin entrar en los pormenores de este caso, la polémica que sacude la localidad cordobesa es manifestación de una corriente de fondo perceptible en la sociedad española en los últimos años. El gobierno autonómico de Andalucía, siguiendo la sentencia del juez vallisoletano, ha solicitado también la retirada de los símbolos religiosos de las escuelas de esta comunidad. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, está redactando una nueva ley de Libertad Religiosa que sustituya la vigente, de 1980, considerada “obsoleta“. Los grupos laicistas que han promovido la retirada de los crucifijos en la escuela de Valladolid no se dan por satisfechos: todos los símbolos religiosos deben ser retirados, incluso aquellos con valor artístico o cultural, que, como prometío el ministro de Justicia serían conservados en su emplazamiento. Según tales grupos, el lugar de estas obras de arte son los museos, no el espacio público.

Pero la oleada laicista no acaba aquí: en marzo, el Congreso de los Diputados, aceptó a trámite la propuesta de reprobación de Benedicto XVI por sus palabras sobre la prevención del SIDA y los preservativo, de camino a África. Los ataques contra edificios, símbolos o ministros católicos se han multiplicado: Barcelona, Madrid, Pamplona y Toledo representan  los ejemplos más claros. En enero, en la misma capital catalana, los autobuses pasearon por las calles de la ciudad un mensaje publicitario en favor del ateísmo. Una reciente manifestación de abortistas y feministas en Valladolid  declaraba su intención de “quemar la Conferencia Episcopal“. El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, a pesar de su probada competencia profesional, sólo tiene un problema: ser demasiado religioso“. Por no hablar de la campaña en favor de la apostasía, de la publicidad del Partido Socialista en las últimas elecciones europeas, de la ley del aborto libre, de la última película de Alejandro Amenábar, Agora, los constantes ataques a la religión católica desde los medios de comunicación, como la parodia emitida por el canal La Sexta bajo el título de “Salvados por… la Iglesia”. Los ejemplos, por desgracia, se multiplican…

Apostatar es una fiesta

Arderéis como en el 36

Evidentemente, no se trata de un fenómeno aislado. El caso del alcalde de Baena constituye un raro ejemplo de sentido común, en el que prevalece la aceptación serena de las raíces culturales de un país, en lugar del fanatismo laicista, empeñado en borrar las huellas de todo lo que suene a cristiano y recluir el fenómeno religioso en el ámbito estrictamente privado.

Lo que no saben los laicistas es que negando el carácter público de toda religión se atenta contra la libertad religiosa, que es uno de los derechos fundamentales del hombre, recogido en la Declaración de los Derechos Humanos y en la misma Constitución Española. La persona no debe renunciar a una dimensión básica de su identidad, las creencias, cuando ejerce su ciudadanía; al contrario, los fermentos religiosos son de gran utilidad para la construcción de una sociedad libre, próspera y humana, como ha sabido valorar Nicolas Sarkozy e incluso destacados miembros del partidos socialista español.

La defensa de las raíces cristianas de Europa no ignora el hecho de que la sociedad actual es plural, en ella conviven diversas religiones y cosmovisiones, y que los “frutos” de Europa han dejado hace décadas, o tal vez siglos, de ser cristianos. Como han señalado algunos intelectuales, como Marcello Pera o George Weigel, fenómenos como la crisis de natalidad, la promoción del aborto y la eutanasia, no son sino síntomas del declive de la civilización europea.

Sin embargo, la solución a la crisis actual no se encuentra ni en la negación de la evidencia histórica del papel fundamental del cristianismo en la configuracion de la cultura occidental, ni en el rechazo de los valores que propone el cristianismo.

¡Europa, descúbrete a ti misma!, invitó el papa Juan Pablo II en Santiago de Compostela en 1982. Hoy su grito resuena con más fuerza que nunca y nos invita a mirar el futuro con esperanza.

« Newer Posts

Categorías