Posteado por: Julio J. | 3 diciembre 2009

Símbolos religiosos, parte 2: los minaretes en Suiza

El domingo pasado los suizos rechazaron en un referendum popular la posibilidad de construir en el país nuevos minaretes. La opción del no, promovida por algunos partidos conservadores, entre los cuales UDC, mayoritario en el Parlamento, obtuvo un 57% de votos y resultó vencedora en 19 de los 23 cantones helvéticos, con un total de 1,53 millones de adhesiones. Se trata del primer país europeo en incluir en su carta fundamental una medida orientada a frenar la extensión de la sharia (ley islámica) en Europa, y a limitar los derechos de una comunidad religiosa concreta.

Se trata de una importante decisión, ya que supone incluir en la Constitución del país alpino la prohibición de construir nuevos minaretes en las mezquitas (existen actualmente 4, para una población de 400.000 musulmanes, el 5,5% nacional). Los partidarios del sí alertaban contra la dominación lenta y silenciosa de los musulmanes, que aprovechando el régimen de libertades europeo, tienen como objetivo subvertirlo, instaurando a través de la natalidad una nueva cultura de matriz islámica. La amenaza, en este sentido, está representada en un ‘símbolo’, como el minarete, de la civilización musulmana. El cartel utilizado habla por sí sólo: sobre la bandera helvética se levantan una serie de minaretes, como bayonetas, al lado de una mujer cubierta con un burka. En color negro y grandes dimensiones, las palabra Stop!

Curiosamente, en el referendum del 29 de noviembre se convocaba a los cuidadanos para otra consulta, de la que casi no se ha hablado: la posibilidad o no de mantener las exportaciones suizas de armas al extranjero. Esta pregunta recibió una aprobación mayoritariamente positiva de la población, con un 68% de partidarios de continuar las exportaciones bélicas.

Este hecho tiene diversas lecturas, de las cuales la prensa se ha hecho abundante eco en los últimos días: las repercuiones económicas de la decisión, si los multimillonarios árabes deciden retirar sus fondos de los bancos suizos, las consecuencias políticas, como el efecto contagio a otros países europeos o la extensión de la islamofobia, la dimensión cultural del hecho… Sin embargo, me gustaría solamente centrarme en la dimesión religiosa de la noticia (la defensa de la libertad religiosa y la presencia pública de la religión en la sociedad), la interpretación política en España y la postura de la Iglesia católica.

La Conferencia Episcopal Suiza publicó en septiembre un comunicado aconsejando a los católicos a votar a favor de los minaretes. Según los obispos helvéticos, ¨los minaretes son el signo de la presencia pública de una religión¨, y por esta razón están en juego ¨los derechos corporativos de las religiones, la libertad de religión y culto¨. Aún reconociendo que no existe una reciprocidad en el trato que los cristianos reciben en los países musulmanes, los prelados concluyen su comunicado invitando a los católicos a una actitud de ¨aceptación mutua en el diálogo y el respeto¨. No es la primera vez que se pronunciaban en este sentido: ya en 2006 y en 2007, los obispos suizos se habían expresado a favor de la libertad religiosa y de culto, y la presencia de los símbolos religiosos en el espacio público. Una vez conocido el resultado del referendum, la Conferencia Episcopal Suiza ha hecho público un nuevo comunicado lamentando la ocasión perdida para ¨la integración en el diálogo y el respeto mutuo¨, y los obstáculos que supone para la ¨convivencia pacífica entre las religiones y culturas¨.

Nuestro gobierno patrio y sus acólitos mediáticos saludan con regocijo el veredicto de Estrasburgo de retirar los crucifijos de la escuela pública italiana y tratan de apoyarse en la jurisprudencia europea para promover la misma medida en España, mientras  tachan al mismo tiempo a los suizos de xenófobos, ultraderechistas, racistas e islamófobos. La pegunta entonces es obvia: ¿Por qué los paladines del diálogo de civilizaciones, la tolerancia y la laicidad, como nuestro ínclito Joan Tardà, se escandalizan con el no de los suizos a los minaretes mientras promueven el no español a los crucifijos? ¿No se trata, n ambos casos, de símbolos religiosos en el espacio público? El editorial del periódico ABC del 3 de diciembre pone en evidencia la hipocresía y la doble moral del discurso religioso de algunos de nuestros gobernantes, que ¨exhiben tolerancia y comprensión hacia los símbolos del islam, mientras en España se afanan en combatir la presencia de los crucifijos en las aulas porque son un símbolo católico que atenta contra el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones¨.

La única posición coherente y lógica, hasta el momento, es la de la Iglesia católica, que rechaza por una cuestión de principios tanto el no a los crucifijos como el no a los minaretes. En ambos casos se viola la libertad de conciencia y de religión.

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Responses

  1. A mí me resulta muy gracioso este tema, pues yo lo haría del siguiente modo: cuando los paises musulmanes accedan a tolerar el cristianismo, a dejar que un musulman se pueda convertir al cristianismo sin peligro de amenaza de muerte, y a poder construir templos cristianos en sus países, solo entonces, que erijan lo que les dé la gana y donde les dé la gana.
    Aparte de esto, creo que nuestros gobernantes no son hipócritas, sino peor aún, retrasados, pues lo que más les falta es sentido común.


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